I love his way to create mystery in daily life . I love his sense of composition. I love his diversity.
I love that he's not afraid.


to hit the nail on the head
Yo, efectivamente, también creo que Michael Jackson era una persona rara. Rara en el buen y en el mal sentido, con una energía especial y unos líos personales en los que no voy a entrar porque no soy nadie para hacerlo. Donde sí destacó, como casi todo el mundo sabe, fue en el videoclip, y por eso me gusta mucho que en una revista especializada de cine, que destaca por su independencia y concepto, uno de sus editores más importantes haya publicado un artículo sobre Michael Jackson. Esas son las pequeñas cosas que hacen que cada mes me esfuerce por conseguir uno de los números de esta revista, pese a vivir en el extranjero y pese a los 4 eurazos. El artículo termina con una cita a Philip Brophy (crítico y director australiano) que dice así: “Fractura el espacio con tanto regocijo como compone su propio rostro; fragmenta el sonido con tanta violencia como destruye su cuerpo. No existe una mezcla más absoluta de sonido y de visión que en el ser de Michael Jackson. Ha abandonado nuestro mundo cuando la cirugía plástica está mal vista, la raza debe ser blanca o negra, la música se requiere pura y los videoclips han sido excluidos del cine.”
Bueno pues pese a que nunca he escuchado un disco suyo entero, aquí va mi homenaje a Michael por ser un perfecto incomprendido.

Pero la cosa quedó ahí porque después yo me marche dos meses a Barcelona y luego ella estaba con su proyecto y bal bla bla hasta que coincidimos en la inauguración de la expo del mencionado amigo en común. Y quedamos para ir a otra expo y luego nos encontramos de casualidad en una fiesta... Bueno total, hablo con ella por última vez desde Portugal, por el chat, y me dice que está en Finlandia y que va a hacer un proyecto fotográfico de intercambio de vidas con dos chicas más. Una de ellas volará a Londres y “vivirá su vida” durante una semana y ella tendrá que hacer lo propio en Helsinki. Total, que cuando veo el mensaje suyo sobre Kino pienso ¿no estaba en Helsinki? ¿Y si es la sustituta...? no, no creo, habrá vuelto ya”. Y quedo con ella para tomar algo antes de Kino. Evidentemente, cuando llego al punto de reunión Vanessa no está y en su lugar aparece una chica altísima con un pelo rubísimo a lo androide de Blade Runner. ¡Tierra trágame! Pero me lo tomo bien, sabía que podía pasar eso, y ella no hace nada más que disculparse por haberme engañado. Así que damos una vuelta, nos metemos en un pub, me explica que es su primer día en la vida de Vanessa y que no sabe muy
bien cómo hacerlo, que no conoce Londres, que se siente fatal por engañar a la gente. Me apiado de su alma y la adopto por una tarde. Le presento a gente, le explico como van los autobuses y ella me cuenta un poco de su vida. Ha estudiado bellas artes y fotografía, pero últimamente siente que quiere hacer films y se ha comprado una cámara de vídeo de gama media. Durante la tarde y noche, saca varias veces la cámara para grabar algunos momentos. Siempre muy educada, muy nórdica, me pide permiso antes e intenta que no se me vea mucho para no violentarme. Al despedirnos, me dice que le gustaría mucho ver mi trabajo si a mi no me importa. Siempre me sorprende que la gente me tome tan en serio y me digan cosas así. Yo me río y le digo que claro, que se pase por casa a finales de semana y le enseño el corto que estoy montando, que será un placer. A veces tengo la sensación de que, especialmente en mujeres heterosexuales, causo un efecto que aun no he averiguado qué es exactamente. Parece que me toman muy en serio, me preguntan la opinión sobre las cosas, me explican sus dudas... ¡cómo si yo supiera algo! A veces me pregunto qué imagen debo dar hacia el exterior, ¿es que nadie se da cuenta de que soy una bala perdida más?
En fin, cuando llegué a casa y le conté a Helena que había pasado la tarde con una desconocida, que además vendría a casa, etc. pensé “esto sólo me pasa en Londres y lo echaré mucho de menos”.
Ayer finalmente vino. Pasamos la tarde hablando, le enseñé algún corto, me enseñó algunas fotos suyas que había en internet, comimos cheesecake y tomamos café. Me dijo que mi último corto, el que rodé en barcelona hace unos meses, funciona y que hasta que no se le ven las tetas a María ella estaba 70% convencida de que era un tío.
Nos despedimos con un poco de pena porque no sabemos si nos volveremos a ver.
Quién sabe, como me dijo mi amigo Pere al poco de mudarme a la ciudad: “esto es Londres, la gente va y viene y tienes que acostumbrarte a que entren y salgan de tu vida, a veces cuesta pero es así”. En realidad también tiene su parte bonita.

